No hagas uso en tu fuero interno de una sola manera de ver las cosas, pensando que lo acertado es lo que tú afirmas y ninguna otra cosa más (...) los que así piensan, si se les quita el caparazón aparecen vacíos. Pues es bonito aprender también de los que muestran juicios razonables.
Tampoco suponía que tú, un simple mortal, pudieras rebasar las leyes de los dioses, anteriores a todo escrito e inmutables (...) pero no iba yo por miedo a decisión de hombre alguno a pagar de los dioses el justo castigo por haberlas transgredido (...). La tiranía goza de la facultad de hacer y justificar lo que le viene en gana... quién sabe si allá abajo ésta miconducta es santa.
Antígona se enfrenta a Creonte, a la autoridad, pese a ser advertida de antemano por éste y por todos del daño que le supondría hacerlo: "no hay mal peor que la rebeldía a la autoridad (...) la mayoría de personas a quien les van bien las cosas, es la obediencia a la autoridad quien las salva". En efecto, ella confía en que por encima de las leyes civiles, las leyes del Estado defendidas y ejecutadas por Creonte, hay unas leyes divinas, universales, y son esas leyes a las que hay que obedecer y en favor de las cuales hay que actuar siempre, aún entrando en conflicto con otras. Porque el bien no puede ser lo que una persona quiera o trate de imponer, sino algo universal, aprobado por todo aquél que muestre juicios razonables y, como bien dice Hemón, es bonito aprender del que así se muestre. Hemón ha sido el personaje que más me ha gustado, en particular el diálogo en que se enfrenta a su padre por Antígona, intentando salvar su vida y al mismo tiempo ayudar a su padre a salir de esa obstinación que lo caracteriza por pensar que, al ser la autoridad, puede imponer cualquier orden sin importar lo que se lleve a su paso:
Así que, como es de esperar, Creonte no sólo no escucha sus palabras sino que le reprocha el haber perdido su sensatez volviéndose en su contra por una mujer:
Una mujer que, sin embargo, ha sabido sacar lo mejor de él porque, gracias a su sentimiento hacia ella, ha podido enfrentarse a su padre, de manera prudente y sensata, defendiendo lo que el corazón le dictaba que era justo.
Texto original en Perseus: Sophocles, Antigone.
¿Los de tan avanzada edad vamos a dejar enseñarnos ahora a recapacitar a requerimiento de una persona tan jóven? ¿Es que me va a decir una ciudad lo que tengo que decidir? ¿Es que tengo que gobernar a gusto de otro que no sea yo?
¡Infame individuo, mira que subordinarse a una mujer! (...) ¡Escupe a la muchacha ésta como si fuera un enemigo y déjala que despose en el Hades con algún muerto.
Selección de textos de Antígona
verso 92ΙΣΜΕΝΗ Ἀρχὴν δὲ θηρᾶν οὐ πρέπει τἀμήχανα.Y en principio no conviene perseguir lo imposible.
versos 221-2
ΚΡΕΩΝ …ἀλλ’ ὑπ’ ἐλπίδων
ἄνδρας τὸ κέρδος πολλάκις διώλεσεν.
Pero a menudo
el deseo de ganar destruyó a los hombres por sus esperanzas.
vv. 311-2
ΚΡΕΩΝ …καὶ μάθηθ’ ὅτι
οὐκ ἐξ ἅπαντος δεῖ τὸ κερδαίνειν φιλεῖν.
Y aprended que no por cualquier medio es necesario el querer ganar.
vv. 506-7
ΑΝΤΙΓΟΝΗ …Ἀλλ’ ἡ τυραννὶς πολλά τ’ ἄλλ’ εὐδαιμονεῖ
κἄξεστιν αὐτῇ δρᾶν λέγειν θ’ ἃ βούλεται.
Pero, a la tiranía, entre otras muchas cosas, le está permitido
hacer y decir lo que quiere.
verso 543
ΑΝΤΙΓΟΝΗ λόγοις δ’ ἐγὼ φιλοῦσαν οὐ στέργω φίλην.
Yo no quiero una amiga que quiere de palabra.
vv. 651-2
ΚΡΕΩΝ τί γὰρ
γένοιτ’ ἂν ἕλκος μεῖζον ἢ φίλος κακός;
¿Pues acaso existiría una herida mayor que un mal amigo?
verso 723
ΑΙΜΩΝ καὶ τῶν λεγόντων εὖ καλὸν τὸ μανθάνειν.
Y es bueno aprender de los que hablan justamente.
verso 737
ΑΙΜΩΝ Πόλις γὰρ οὐκ ἔσθ’ ἥτις ἀνδρός ἐσθ’ ἑνός.
Pues no hay ciudad que sea de un solo hombre.
vv. 781-90
ΧΟΡΟΣ (Stropha) Ἔρως ἀνίκατε μάχαν,
Ἔρως, ὃς ἐν κτήμασι πίπ-
τεις, ὃς ἐν μαλακαῖς παρει-
αῖς νεάνιδος ἐννυχεύεις,
φοιτᾷς δ’ ὑπερπόντιος ἔν τ’
ἀγρονόμοις αὐλαῖς·
καί σ’ οὔτ’ ἀθανάτων
φύξιμος οὐδεὶς οὔθ’
ἁμερίων ἐπ’ ἀνθρώ-
πων, ὁ δ’ ἔχων μέμηνεν.
CORO: Eros, invencible en combate,
Eros, que caes sobre los ricos,
tú que pasas la noche en las
suaves mejillas de las doncellas,
y que vas y vienes por el mar
y por las moradas agrestes;
Y no existe ninguno entre
los inmortales capaz de evitarte,
ni de los hombres emíferos;
y el que te tiene está enloquecido.
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